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Influencia del miedo en la conducta del perro.

El miedo es una emoción. Su función es adaptativa y les sirve a los animales para sobrevivir en un mundo natural lleno de peligros. El problema surge cuando el miedo deja de ser adaptativo y provoca una reacción desmedida ante estímulos neutros o no peligrosos.

En el caso del perro el problema tiene su raiz en el entorno artificial en que viven. Imaginemos una manada de perros o lobos en un entorno natural. Los cachorros empiezan a explorar el entorno empujados por un instinto de exploración elevado. Durante un periodo corto que va desde la semana 7 a la 11 aproximadamente (fase de socialización) la curiosidad o instinto de exploración es mucho mayor que la sensación de miedo. En un entorno natural este excaso periodo de tiempo es suficiente para que el cachorro conozca y se familiarice con la mayoría de estímulos que le van a acompañar a lo largo de su vida: congéneres, presas, espacios abiertos, sonidos naturales......

Tras esta breve "ventana de oportunidad" el instinto de exploración irá disminuyendo y la emoción de miedo se sensibiliza (surge antes y con más fuerza ante cualquier estímulo que no haya sido catalogado como seguro en la etapa de socialización). Esta es la razón por la que un lobo adulto huirá de cualquier tipo de estímulo que no le resulte familiar (incluidas las personas), lo que, sin duda, le ayudará a mantenerse con vida.

¿Que puede ocurrir en el hábitat de nuestros perros?. En primer lugar, la cantidad de estímulos son infinitamente más numerosos que en un entorno natural (coches, ruidos, superficies diversas, infinidad de personas y perros diferentes.....) y en segundo lugar, la corta ventana de oportunidad que tiene el cachorro suele ser demasiado temprana para las pautas habituales de vacunación (lo normal es que el cachorro no llegue a casa antes de la semana 8 y que el veterinario nos recomiende no sacar al perro a la calle hasta la semana 11 o 12). De este modo, muchos cachorros empiezan a enfrenarse con la enorme cantidad de estímulos que ofrece el entorno humano cuando su instinto de exploración ha comenzado a descender y su miedo a sensibilizarse.

Decir que, aunque a las personas nos guste clasificar y generalizar todo con "leyes" exactas, la realidad no es así y hay que tomarse todo en términos relativos. La ventana de oportunidad que hemos difrado entre las 7 y las 11 semanas puede variar de un ejemplar a otro y no es un fenómeno de todo o nada, sino gradual. Un cachorro de 12 semanas que no haya salido de casa implica que va "retrasado" en el conocimiento del entorno, pero no quiere decir que ya vaya a ser un adulto miedoso y problemático.......simplemente que tendremos que tomárnos más trabajo por recuperar el retraso de socialización que lleva si queremos evitar problemas en el futuro.

Bueno, pensemos ahora en un perro adulto que es miedoso. Normalmente los miedos suelen ser hacia algo en concreto. Estímulos típicos que causan miedo a los perros son: los niños, otros perros y detonaciones. Pero también tenemos perros con miedo general a "todo". Estos son perros fóbicos.

El comportamiento de un perro con miedo estará influido por este según su grado. Desde una influencia mínima hasta una enajenación total existen grados. Además, el miedo puede actuar como estímulo incondicionado de un condicionamiento clásico (el perro aprende a temer algunos estímulos) y provocar reacciones proactivas del perro (el perro se adelanta a la emoción y reacciona para evitarla.....generalmente con agresión).

Para no ponerme muy académico explicaremos uno de los casos más comunes con el que solemos encontrarnos. Un cachorro con deficiente socialización muestra síntomas leves de miedo ante la presencia de otros perros. Normalmente su dueño le "resuelve" el problema alejándolo del otro perro. El cachorro siente alivio con el alejamiento. En algunas ocasiones el acercamiento a otro perro es inevitable y quizás se refugie detras de su dueño y emita un leve gruñido ante la imposibilidad de huir........la estrategia funciona, puesto que una vez más el otro perro se aleja........con el tiempo y la repetición el perro va subiendo el tono del gruñido y empieza a anticipar.........piensa que su comportamiento consigue el efecto deseado y no espera a tener la desagradable sensación de miedo reaccionando cada vez con mayor agresividad y a más distancia. Finalmente el miedo no se manifiesta y lo que vemos es un perro que trata de tirarse a por otros perros de manera agresiva en cuanto los detecta. Habitualmente el propietario del animal no ha sido consciente de como se ha producido el proceso y piensa que su perro es "dominante" y puede reaccionar castigando al animal........el castigo no tendrá efecto positivo por el miedo de fondo en la conducta (la emoción controla el comportamiento y ni castigos ni premios serán más "poderosos" que ella). Además, el castigo puede resultar contraproducente por la confirmación que supone para el perro de las cosas malas que suceden cuando están presentes otros perros.

¿Que debería haber hecho la persona que lleva a el cachorro asustadizo que se esconde detrás de nosotros o que trata de huir de otros perros mientras lanza pequeños gruñidos?. Pues ayudarle a enfrentarse a sus miedos y a superarlos. Lo habitual es lo contrario: los propietarios tratan de evitar los miedos del perro y, si aparecen, de solucionar por el perro el problema. Lo idóneo es "demostrar" al perro que su miedo es infundado y reforzar sus conductas tranquilas y libres de miedo. Esto requiere que el propietario del cachorro comprenda la situación y lo que hacer en cada caso. Hay que tener en cuenta que la emoción no es visible, solo la inferimos del comportamiento del perro. Además, si hay peligro de que el otro perro haga realmente daño al cachorro no deberemos acercarlo......solo si sabemos que el otro perro es poco reactivo y pacífico ayudaremos a nuestro cachorro a que se relacione. Nos podemos sevir de la correa, de refuerzos con comida, de juguetes motivadores.......las situaciones variarán pero el resultado final siempre debe ser el mismo: el cachorro acaba tranquilo y relajado a poca distancia del otro perro......si la situación acaba con los dos perros jugando habremos dado una lección ideal a nuetro cachorro.

No nos confiemos.......también hay que saber que los perros no tienen pensamiento conceptual basad en el lenguaje como nosotros. Ellos piensan en imágenes, cada evento es una imagen y este es el motivo por lo que les cuesta tanto generalizar. Es decir........ellos no piensan en el concepto "perro desconocido"......ellos pueden ir almacenando en su memoria distintas imágenes o fotografías de diferentes perros. Puede tener una imagen positiva de un perro concreto y mostrarse amistoso y relajado con ese perro concreto y volver a mostrar la agresión y el miedo ante un nuevo perro que aparezca. Deberá atesorar numerosas imágenes positivas antes de tener una reacción amistosa con un perro nuevo que pueda aparecer.

¿Y el miedo se soluciona?. No se puede dar una respuesta tajante a esta pregunta. ¿Cuento tiempo tardaríamos nosotros en perder un miedo a algo que nos aterrorice?. Pensemos por ejemplo en una pistola en nuestra cabeza ¿podríamos llegar a acostumbrarnos?. Dependerá de como se haga el tratamiento y de como sea la persona. Con los perros sucede lo mismo. Desde luego, cuanto antes se actúe mejor pronóstico habrá.

Bueno, este tema del miedo da para mucho más, pero lo dejaré para siguientes entradas.